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lunes, 25 de octubre de 2010

Ítaca: surf religion (2)


El viernes pasado en el curro un compañero me dió esta poesía del escritor griego Constantino P. Cavafis (1863-1933) titulada Ítaca:



Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,

desea que el camino sea largo,

lleno de peripecias, lleno de conocimientos.

A los Lestrígones y a los Cíclopes,

al encolerizado Poseidón no temas,

tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,

si tu mirada permanece alta, si una escogida

emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.

A los Lestrígones y a los Cíclopes,

al fiero Poseidón no los encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si tu alma no los coloca delante de ti.

Desea que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas estivales

en que con cuánta satisfacción, con qué alegría

entrarás en puertos por primera vez vistos.

Haz un alto en los mercados fenicios,

y adquiere hermosas cosas,

nácares y corales, ámbares y ébanos,

y sensuales perfumes de todas clases,

los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.

Visita muchas ciudades egipcias,

aprende y aprende de los instruidos.

Siempre en tu mente ten a Itaca.

La llegada a allí es tu destino.

Pero no precipites el viaje en absoluto.

Es mejor que muchos años dure.

Y que, ya anciano, arribes a la isla,

rico con cuanto obtuviste en el camino,

sin esperar que riquezas te dé Itaca.

Itaca te dio el hermoso viaje.

Sin ella no hubieras emprendido el camino.

No puede darte nada más.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.

Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,

ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.


Ese mismo viernes por la tarde, ya en Mundaka, me puse a hablar de surf con un amigo, a filosofar un poco sobre el surf. El me decía que en cada baño, incluso en el mejor de ellos, puedes salir contento, pero siempre hay tambien un punto de insatisfacción por algo que podrías haber hecho mejor: ese último giro en esa ola, o la bajada en aquella... Todo ello es una motivación para seguir entrando al agua y seguir intentando mejorar.
Aquello me dió que pensar y llegué a la conclusión de que la ola perfecta es como las Ítacas, quizá no exista o no llegues a encontrarla nunca, pero eso no es lo importante, lo importante es gozar de su búsqueda porque la ola perfecta ya te ha dado lo que necesitas aunque no la encuentres: la motivación.

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